6 habilidades pedagógicas clave

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6 habilidades pedagógicas clave

6 habilidades pedagógicas clave

Sin duda, hay muchas destrezas que todo buen formador debe tener y poner en práctica, pero quiero hacer énfasis en 6 habilidades pedagógicas clave.

Veámoslas

1. Lenguaje Apropiado

Todo buen formador debe usar un lenguaje apropiado. Para ello debe evitar usar en exceso los siguientes mecanismos:

    • Tecnicismos: puede que sepas mucho, pero la gente se tiene que enterar de lo que dices. Además, te aseguramos que si te pasas con los tecnicismos acabarás por caer mal al público, por perder su atención y, aunque te sorprenda, parecerás menos inteligente (se ha demostrado que el público percibe así a las personas que hablan de modo excesivamente técnico o rebuscado).
    • Anglicismos: lo siento, pero un exceso de los mismos resulta pedante e incluso hortera.
    • Familiarismos: no estás de cañas. Hay que mantener un equilibrio entre el humor, la cercanía, la espontaneidad y las formas.
    • Diminutivos y aumentativos: el uso por exceso de los mismos transmite poca profesionalidad y cierta imagen infantil. Te hacen perder credibilidad.

Por otro lado, es fundamental que no emplees en exceso palabras negativas, que uses palabrotas sólo como recurso retórico o enfático −y ocasional− y que evites, en lo posible, imperativos, siendo mejor sustituirlos por el condicional.

Te animamos también a que vayas al no consciente, para incrementar tu influencia sobre el alumnado, y que para ello utilices un lenguaje constructivo:

    • En vez de hablar de coste, habla de inversión; habla de principios, no de normas; habla de soluciones, no de errores.

Ten siempre presente el poder que el lenguaje tiene para facilitar un clima más ameno.


2. Preguntas Abiertas

El empleo de preguntas abiertas promueve la participación, genera aprendizaje continuo e implica a los asistentes en la formación.

Las preguntas, es importante redundar en esto, han de ser abiertas de verdad, para fomentar la implicación.

Por ejemplo, “¿Tenéis dudas?”, es de cierre, demasiado definida, y por tanto va a generar una participación muy limitada.

En contra, las preguntas “¿Por qué?”, “¿Para qué?”, “¿Qué?” y “¿Cómo?” serían nuestras aliadas.

“¿Por qué?”, “¿Para qué?”, “¿Qué?” y “¿Cómo?” son tus grandes aliadas al hacer preguntas abiertas.

Es importante que nos gravemos en la mente que quien pregunta dirige.

Aunque este concepto es transmitido a todo buen comercial, para el formador no es menos cierto.

Eso sí, hay que usar las preguntas con cuidado, pues si abusamos de las mismas generaremos una percepción de agresividad o desconocimiento por nuestra parte.

Quien pregunta, dirige.


3. Reformulación

Es vital que reformulemos lo que dice un participante de vez en cuando.

Con ello, nos referimos a reforzar la intervención del alumno, dándole importancia.

Por ejemplo, podríamos decir algo así:

    • “Lo que dice Juan es muy interesante porque responde a una serie de cuestiones que hemos tratado de forma acertada y con precisión. Partiendo de lo que ha dicho, se me ocurre que…”.

Como veis, lo que hacemos es valorar la intervención del alumno, promovemos la participación y aumentaremos la autoestima del que haya hablado –y la del grupo-.

Otro aspecto, que si os fijáis se observa en el ejemplo que he puesto, es que repetimos lo que ha dicho la persona con nuestras palabras, explicamos el porqué de lo acertado de su intervención −para que sea más creíble y potente nuestro refuerzo−, y, finalmente, valoramos más su participación al añadir una nueva idea que parta de lo que dijo.

Hemos de reseñar que, como en el caso anterior, si nos sobrepasamos en el uso de la reformulación podremos generar efectos opuestos a los deseados.

Ya sabes, la mesura es la mejor consejera.


4. Remisión

6 habilidades pedagógicas clave

En caso de que alguien nos haga una pregunta una buena salida, que genera participación, permite comprobar el nivel de los asistentes y promueve un ambiente de implicación, es la de plantear la cuestión al grupo para que la responda.

Además, en caso de que no conozcamos la respuesta, o no nos venga en ese momento, la remisión nos ayuda a salir del paso, pues con ella mandamos la cuestión al grupo y éste, por norma, suele acabar dando una respuesta interesante que podemos utilizar para proseguir con la formación.

Al igual que en otros casos ya mencionados, si empleamos esta técnica en exceso podemos debilitar nuestra credibilidad como formadores.


5. Metáforas

El uso adecuado de metáforas permite comprender mejor los conceptos, ameniza la formación y genera un aprendizaje relacional en el que los participantes asocian lo transmitido con conceptos comprensibles para todos.

Con todo ello, la motivación y la retención se incrementan.


6. Silencios

El empleo adecuado de los silencios facilita que los demás se paren a reflexionar y además impulsa la intervención.

Al igual que el psicólogo hace con el paciente, todo formador debe manejar el silencio para empujar al otro a hablar, a comunicarse, a transmitir ideas y pensamientos.

Es bueno empezar nuestra intervención con unos instantes de silencio: bien gestionado centra la atención en el formador y le da fuerza.

También, cuando nos mantenemos en silencio tras realizar una pregunta, damos tiempo a los participantes para reflexionar y, si no interrumpimos la pausa demasiado rápido, es probable que consigamos que los alumnos participen.

Ten presente también que los silencios son una extraordinaria herramienta para enfatizar algo que consideremos importante.

Como siempre, hay otro lado; el silencio puede poner nervioso al alumno si lo usamos en exceso.

Los silencios son una extraordinaria herramienta para enfatizar algo que consideremos importante.


¿Quieres saber más?

Estas 6 habilidades pedagógicas clave son, por nuestra experiencia, de especial utilidad.

Por supuesto, hay más habilidades para formar con eficacia. Ya iremos hablando de ellas más adelante.

Te mandamos un saludo, esperamos que lo expresado te haya sido de utilidad, y si tienes alguna necesidad o cuestión no dudes en ponerte en contacto con nosotros en:

Pablo Jiménez Cores, psicólogo social y organizacional.

formación y consultoríaCampus Atenemi

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